🎥 Al enfrentarme a “No Other Choice” (2025) de Park Chan-wook tuve la sensación de ya haberla visto. Sin saber que estaba basada en la misma novela que “La corporación” (2005) de Costa-Gavras (cuyas películas admito con vergüenza desconocer), inmediatamente la historia trajo a mi memoria films como “Recursos humanos” (1999) y “El empleo del tiempo” (2001) de Cantet, “Rosetta” (1999) de los hermanos Dardenne, la menos conocida “Nada que hacer” (1999) de Vernoux o incluso “The Full Monty” (1997) de Cattaneo.
Desde ya que es innegable la maestría del director de “Old Boy” (2003) a la hora de componer sus planos y, sobre todo, de mover la cámara. Pero la belleza de las imágenes no logró borrar ese sentimiento de repetición demorada dos décadas y media.
Sin embargo, unos días después seguía pensando en el film, preguntándome por qué volver a una problemática como el desempleo, precisamente cuando pareciera estar resuelta desde la ideología neoliberal fascista y libertaria gracias a la lógica del emprendedor aventurero. Hoy ya nadie sueña con un trabajo en relación de dependencia con derechos laborales y salario digno, sino con la posibilidad de ser libres en términos financieros, invirtiendo en criptomonedas o en el mercado bursátil, o en términos materiales, cediendo nuestra fuerza de trabajo a la plataforma de turno, actualizando así el misterio de la servidumbre voluntaria. La próxima reforma laboral en la Argentina confirma este deseo.
La respuesta no se hizo esperar y surgió por el lado del género adoptado para realizar el film. El director surcoreano no siguió el camino del drama realista o de la comedia, sino que optó por una mixtura que por momentos genera hasta cierto rechazo, ya sea por lo ingenuo del humor o lo extremadamente violento de la acción, reflejando así la incomodidad que sentimos cuando la ideología dominante explicita el abismo que la separa de la vida cotidiana. Extraño es el mundo que crea Park Chan-wook, pero no más que el nuestro, cuando reconocemos que hoy nadie considera que valga la pena luchar por el trabajo, los derechos o incluso la vida.
