Ir al contenido principal

El oso: gasto (im)productivo

 


"El oso” es una serie centrada en el trabajo diario de una local gastronómico, pero nos atrapa porque es mucho más que eso, desde que nos propone una reflexión sobre la creación.

Las tres primeras temporadas (todavía no vi la cuarta) plantean una contraposición clara entre el trabajo gastronómico productivo, signado por la eficiencia y la obtención de beneficios económicos, y el arte culinario, orientado hacia un otro con la intención de brindar una experiencia que rompa el círculo cotidiano del consumo fugaz. Contra la lógica utilitaria que impone la necesidad de reducir costos y aumentar la rentabilidad, encontramos un modo de la hospitalidad que se ofrece casi como un don en pura pérdida (Bataille), arrastrando consigo al sujeto de la creación, que se disuelve como un ingrediente más de su preparación.

Sin embargo, resulta evidente que este gasto excesivo no queda fuera de la economía, ya que se encuentra determinado por un fin que sirve de retorno más que simbólico: el reconocimiento del otro expresado en una crítica periodística o la tan anhelada Estrella Michelín. Entonces, el cocinero puede dejar de lado su artisticidad para así ser arrastrado por otra fuerza: la hiperproductividad y la consecuente sobreexplotación de uno mismo. Entonces, ya no hay invención sino cálculo y programación, planificación obsesiva que simula creatividad mediante el artificio del cambio de menú cotidiano.

“El oso” escenifica ese conflicto entre el imperio del mercado y la búsqueda de otros modos de producción, destruyendo la pretensión romántica del “arte por el arte”. Un omelette improvisado, una pizza reversionada que se grabará en la memoria, un hongo pelado manualmente, una cena gratuita, son esos destellos de vida que resisten a las formas que nos someten cotidianamente. Y si bien ya sabemos quién ganará la batalla, estas grietas y fisuras alimentan nuestros sueños de otro porvenir.   

Entradas populares de este blog

"El zapallo que se hizo cosmos", de Macedonio Fernández

CLASE LIBRE Y GRATUITA   Por   Macedonio Fernández . Dedicado al señor Decano de una Facultad de Agronomía. ¿Le pondré "doctor"? A lo mejor es abogado. Érase un Zapallo creciendo solitario en ricas tierras del Chaco. Favorecido por una zona excepcional que le daba de todo, criado con libertad y sin remedios fue desarrollándose con el agua natural y la luz solar en condiciones óptimas, como una verdadera esperanza de la Vida. Su historia íntima nos cuenta que iba alimentándose a expensas de las plantas más débiles de su contorno, darwinianamente; siento tener que decirlo, haciéndolo antipático. Pero la historia externa es la que nos interesa, ésa que sólo podrían relatar los azorados habitantes del Chaco que iban a verse envueltos en la pulpa zapallar, absorbidos por sus poderosas raíces. La primera noticia que se tuvo de su existencia fue la de los sonoros crujidos del simple natural crecimiento. Los primeros colonos que lo vieron habrían de espantarse, pues  ya  ent...

"Construir, habitar, pensar", de Martin Heidegger

Clase gratuita del 05/10/2023 dedicada a "Construir, habitar, pensar" de Heidegger Acceso al texto aquí    

Deleuze en la isla desierta

Clase libre y gratuita del 5/7/2022 dedicada al texto que compartimos a continuación  Causas y razones de las islas desiertas Los geógrafos dicen que hay dos clases de islas. Se trata de una valiosa indicación para la imaginación porque ésta encuentra en ella una confirmación de lo que, por otra parte, ya sabía. Este no es el único caso en el que la ciencia hace la mitología más material, y la mitología hace la ciencia más animada. Las islas continentales son islas accidentales, islas derivadas: separadas de un continente, nacidas de una desarticulación, de una erosión, de una fractura, sobreviven al hundimiento de lo que las retenía. Las islas oceánicas son islas originarias, esenciales: unas veces están constituidas de corales, presentándonos un verdadero organismo; otras veces surgen de erupciones submarinas, trayendo al aire libre un movimiento de las profundidades; algunas emergen lentamente, otras en cambio desaparecen y vuelven a aparecer, no hay tiempo de anexarlas. Estas d...